Muchas residencias incorporan actividades físicas dentro de su programación habitual. Sin embargo, disponer de sólo una sesión semanal de ejercicio, no responde a las necesidades de las personas mayores ni está contribuyendo a mantener su capacidad funcional.
Hoy sabemos que el ejercicio físico adaptado es una de las intervenciones con mayor evidencia para prevenir o retrasar algunos de los principales síndromes geriátricos, como la fragilidad, la pérdida de movilidad o las caídas. Pero estos beneficios solo se consiguen cuando el ejercicio se planifica, se adapta a las capacidades de cada persona y se realiza con la frecuencia y la intensidad suficiente.
La pregunta, por tanto, no es si una residencia ofrece actividades físicas, sino cómo puede saber si su programa está aportando beneficios a los residentes.
¿Qué caracteriza a un programa de ejercicio de calidad?
La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas mayores realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física de intensidad moderada, además de incorporar ejercicios de fuerza, equilibrio y flexibilidad adaptados a sus capacidades.
En muchas residencias, una única sesión semanal de 45 o 60 minutos no permite alcanzar este volumen. Esto no significa que esa actividad no sea útil, sino que, por sí sola, difícilmente generará mejoras funcionales significativas.
Para evaluar un programa de actividad física hay que analizar dos aspectos: la cantidad de ejercicio que reciben las personas residentes y la calidad de la intervención.
- Cantidad: cuánto tiempo de actividad física por residente ofrecemos. Para cumplir con los estándares de la OMS, debemos asegurar 150 minutos de actividad física semanales por residente de forma pautada.
- Calidad: qué metodología utilizamos para que el ejercicio sea seguro y eficaz. Para ello debemos contar con:
- Profesionales cualificados. Las sesiones deben ser dirigidas por especialistas licenciados o graduados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (o fisioterapeutas), capaces de adaptar el entrenamiento a la salud de cada persona.
- Metodología científica. Implementar sistemas como el método MAPEO®, que realiza una evaluación inicial individualizada para crear grupos homogéneos y diseña sesiones por niveles con objetivos terapéuticos medibles.
¿Qué muestran los datos?
Con el objetivo de conocer cómo se organiza la actividad física en las residencias, en Fundación Siel Bleu realizamos un estudio en 26 centros residenciales españoles que ya cuentan con programas de Actividad Física Adaptada dirigidos por profesionales especializados.
Todos los centros participantes colaboran con Fundación Siel Bleu y, por lo tanto, forman parte de un grupo especialmente comprometido con la promoción del ejercicio físico. El estudio constituye una línea de base de buenas prácticas, que permite identificar qué hacen las residencias más avanzadas y qué aspectos pueden servir de referencia para otros centros.
Aun así, los resultados muestran que todavía existe margen de mejora.
Solo una de cada cinco residencias alcanza la recomendación de la OMS
El estudio utilizó como indicador principal los minutos de estimulación física efectiva por residente y semana.
Los resultados muestran que:
- el tiempo medio de ejercicio es de 84,6 minutos por residente y semana;
- únicamente 5 de las 26 residencias analizadas (19,2 %) alcanzan o superan los 150 minutos semanales recomendados por la OMS;
- algunos centros llegan incluso a registrar entre 180 y 225 minutos semanales por residente.
Que casi una de cada cinco residencias de esta muestra alcance las recomendaciones demuestra que es posible integrar el ejercicio físico como parte de la organización habitual del centro. Sin embargo, también pone de manifiesto que incluso las residencias más sensibilizadas todavía encuentran dificultades para llegar al volumen de actividad recomendado.
Los principales retos no son solo físicos
El estudio también analizó cuáles son las barreras que encuentran las residencias al implantar programas de ejercicio.
El deterioro cognitivo de los residentes aparece como la principal dificultad, ya que puede dificultar la comprensión de las instrucciones y reducir la continuidad de la práctica.
También se identifican otros retos frecuentes:
- la falta de motivación inicial o la apatía;
- las limitaciones sensoriales, especialmente la pérdida de audición;
- la dificultad para organizar grupos con niveles funcionales muy diferentes.
Al mismo tiempo, el estudio identifica dos factores presentes en las residencias con mejores resultados.
El primero es el papel de los profesionales especializados. Su capacidad para adaptar los ejercicios, motivar a las personas participantes y generar confianza favorece una mayor adherencia al programa.
El segundo consiste en integrar el movimiento en la vida cotidiana del centro. Caminar, levantarse, o participar activamente en las actividades diarias también forman parte de una estrategia para preservar la autonomía y reducir el sedentarismo.
Medir para mejorar
Disponer de indicadores objetivos permite tomar decisiones basadas en datos, adaptar la planificación y comprobar si las intervenciones están consiguiendo mantener la capacidad funcional de las personas residentes.
En Fundación Siel Bleu utilizamos el método MAPEO®, una metodología que combina una valoración funcional inicial, la creación de grupos homogéneos y un seguimiento periódico de los resultados para adaptar el ejercicio a las necesidades de cada persona.
Más allá de la metodología utilizada, el objetivo es el mismo: convertir el ejercicio físico en una intervención planificada, evaluable y orientada a resultados.
Evalúa el programa de ejercicio de tu residencia
Hemos diseñado un formulario de autoevaluación gratuito para analizar la calidad de los programas de actividad física en residencias.
La herramienta permite revisar aspectos como:
- el tiempo semanal de ejercicio que recibe cada residente;
- la organización de los grupos;
- el perfil de los profesionales que dirigen las sesiones;
- el seguimiento de los resultados;
- las principales barreras y oportunidades de mejora.
Completar el cuestionario te permitirá comparar la situación de tu residencia con los estándares de la OMS y la media de las residencias del estudio y detectar áreas de mejora.


