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Industria: Residencias para personas mayores
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Usuario: Personas mayores
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Desafío: Promover el envejecimiento activo y la calidad de vida de los mayores
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Soluciones: Sesiones de Ejercicio Físico Adaptado por grupos homogéneos, que complementan el trabajo del fisioterapeuta que los atiende de manera individual
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Resultados: Las personas mayores disfrutan haciendo ejercicio con el entrenador, mientras ganan en autonomía, movilidad y dignidad
Olga Bayón es la Directora de la residencia Sagrada Familia de Madrid. Suma una profunda pasión, vocación y responsabilidad por su trabajo, al que llegó por casualidad. Si es que las casualidades existen, porque su caso parece más bien una causalidad.
Al acabar el Bachillerato Unificado Polivalente, le dijo a sus padres que no quería seguir estudiando. Así que, con 19 años y, por mediación de unas monjitas que conocía su madre, se puso a trabajar en la fundación que hay detrás de esta residencia. Los responsables enseguida vieron sus aptitudes y le animaron a formarse: realizó sus estudios de Técnico Auxiliar de Cuidados de Enfermería; se especializó en cuidados paliativos y, con el acceso a la Universidad para mayores de 25 años, estudió una carrera y un Máster en Dirección y Gestión, para poder dirigir la residencia de la Sagrada Familia.
Situado en la Colonia Ciudad Jardín, esta residencia se encuentra en una zona tranquila y bien comunicada en el centro de Madrid. Colabora con Siel Bleu desde hace varios años y nos ha querido contar su experiencia en esta entrevista.
Desafío
Como directora, ¿cuáles son tus principales preocupaciones?
La mayor preocupación siempre es que cada uno de nuestros 32 residentes estén en óptimas condiciones. Y, también, tener un personal responsable (en este momento, tenemos 20 empleados), que sepa actuar frente a las adversidades. Es un trabajo duro, porque estoy disponible las 24 horas del día.
¿Qué actividades ofrecéis a los residentes?
Nosotros tenemos una supervisora que se encarga de las actividades, que son de manualidades temáticas (para celebrar Carnaval, Feria de Abril, Semana Santa, Navidad…). Además, tenemos un voluntariado que organiza partidas de bingo, parchís y ajedrez y que les propone películas que se adaptan a sus gustos. Siempre procuramos que participe el mayor número posible de residentes; en función de sus capacidades. Y, por último, tenemos salidas recreativas. La verdad es que estas salidas son imprescindibles porque, como me dijo un día una residente: “Estas actividades me hacen sentir viva. Disfruto cada momento y me encanta compartir tiempo de calidad con mis compañeros».
Solución
¿Cómo evalúas el impacto de los programas de ejercicio físico que hacemos en tu residencia cinco días a la semana?
Al principio es complicado, porque cuando el residente llega a la Sagrada Familia, ha perdido el 90% de su movilidad debido a que se ha pasado demasiadas horas sentado frente a la televisión y tiene que moverse con un andador o en silla de ruedas. Primero les hacemos pasar por nuestro fisioterapeuta para que hagan algo de ejercicio. Y luego ya venís vosotros como apoyo al fisioterapeuta: mientras que él trabaja con el residente de manera individual, vosotros lo hacéis en grupo, tanto con ejercicio físico como cognitivo.
¿Qué actividades de ejercicio físico adaptado son las que más atraen a los residentes?
Les encanta realizar ejercicios en grupos, con el material que aportáis, como el paracaídas, los bolos… Se nota que vuestros técnicos reciben formación constantemente y saben cómo trabajar con personas mayores que tienen diferentes perfiles físicos y cognitivos.
Resultados
¿Qué otros beneficios les aportan nuestros programas de Ejercicio Físico Adaptado?
Primero, lo bien que se lo pasan; eso es fundamental, porque si no se lo pasaran bien, no harían ejercicio. Lo segundo, el cariño con el que les trata vuestro entrenador Diego, que es muy agradable y cariñoso con los residentes. Y, lo tercero, la autonomía y la movilidad que les aporta. Porque muchas veces han perdido la masa muscular de las piernas y lo único que les queda es la gerontogimnasia, para que la puedan hacer sentados. Y es importante este tipo de ejercicio porque promovemos la movilidad del tronco y las extremidades superiores, para que los residentes puedan comer, peinarse, o vestirse solos. El resultado no es solo que tienen más autonomía, sino más dignidad como personas.
La gerontogimnasia permite mejorar un promedio de cinco puntos del Índice de Barthel. Y estos ejercicios de cintura para arriba, también les ayudan en la postura para masticar mejor, aumentar su capacidad pulmonar…
¿Destacarías algún caso en particular?
Hace un año, llegó una señora con un Parkinson importante y que había tenido una caída traumática y que sufría una infección muy grave. Con el trabajo de los fisioterapeutas, los terapeutas ocupacionales y los entrenadores de Siel Bleu, hemos conseguido que pueda hablar, sonreír y hasta comer sola. Porque si un técnico es bueno, va a sacar de las personas con las que trabaja el 100%.
¿Qué les dirías a otras residencias con las que aún no colaboramos?
Que os tienen que probar y así constatar los beneficios del ejercicio físico adaptado para las personas con deterioro cognitivo; no solo físico. Y que tengan en cuenta que también ayudáis a mejorar nuestro sistema de calidad. Vosotros nos ofrecéis un informe anual del Sistema Mapeo que tiene como objetivo mejorar la atención centrada en la persona. Y, hace poco, cuando vinieron a hacernos una inspección y se quedaron gratamente sorprendidos con estos informes.
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Reducción de caídas: El número de caídas se redujo a la mitad, lo que equivale a prevenir una caída por persona al año.
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Mejora de la salud percibida: Los residentes explicaron que habían notado mejoras significativas en su calidad de vida, según las escalas EuroQol y la Geriatric Depression Scale.
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Bienestar emocional: La prevalencia del sentimiento de “la vida está vacía” disminuyó en un 11%; un cambio significativo en el ánimo de los participantes.
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Costos eficientes: En Francia, se estimó que extender este programa podría generar un ahorro neto anual de entre 421 y 771 millones de euros, considerando sólo la reducción de caídas y sus complicaciones.




