No hace mucho tiempo leía en Twitter la historia de un joven cuya madre había sufrido un ictus a los 45 años de edad. Ella sobrevivió, sin embargo, fue como volver a nacer. No recordaba absolutamente nada.

Por el bien de tu cerebro ¡Ejercítate!

Por Denise González
No hace mucho tiempo leía en Twitter la historia de un joven cuya madre había sufrido un ictus a los 45 años de edad. Ella sobrevivió, sin embargo, fue como volver a nacer. No recordaba absolutamente nada. Dentro de las historias que publicaba el joven en Twitter contaba como su madre había conocido la lluvia una tarde en su terapia de lenguaje. La mujer le preguntaba a su logopeda que quien estaba limpiando afuera con tanto ímpetu, la logopeda no entendía a lo que la mujer se refería, hasta que descubrió que la lluvia también la había olvidado. Esa tarde las dos mujeres salieron a jugar bajo la lluvia, y a reconocer lo que el ictus había arrancado de su memoria.

Cada año se registran 110.000 casos de ictus en España, esto supone la segunda causa de muerte en el país y la primera causa de muerte en mujeres. El 90% de estos casos, se pueden prevenir.

Las mujeres que realizan actividad física constante tienen menos probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Sin embargo, un estudio reciente realizado por la OMS y publicado por la revista Británica The Lancet, arroja que el 30% de las mujeres españolas no realizan ejercicio, frente al 22% de los hombres. Esto las hace aún más propensas no solo a sufrir un ictus, sino otras enfermedades relacionadas con el sedentarismo.

Un estudio publicado por la Revista de la Asociación Americana del Corazón, prueba la teoría del ejercicio frente a la disminución de los casos de accidentes cerebrovasculares en mujeres.

Entre 1995 y 1996, investigadores analizaron a 61.000 mujeres que actualmente estaban trabajando de maestras o estaban retiradas de esta misma profesión. Las mismas mujeres fueron analizadas nuevamente entre 2005 y 2006. En total, 987 mujeres sufrieron un ictus al finalizar el periodo del estudio. Uno de los resultados más sorprendentes fue que las mujeres que realizaron por lo menos 150 minutos de actividad física moderada durante ambos periodos de tiempo tuvieron un 30% menos de probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular del tipo isquémico, el más común.

Entre las observaciones del estudio se encontró como el hábito de la actividad física cambia durante la vida de un ser humano. La actividad física suele realizarse más cuando se es joven y después viene la decaída cuando se es mayor. Pero el mantener el nivel de ejercicio a lo largo del tiempo es el secreto para protegerse contra un ictus.

También el estudio encontró que el cerebro se protege si se comienza a hacer actividad física en una edad adulta aunque no se haya realizado de joven. El realizar ejercicio moderado al final del estudio, pero no al inicio, se asoció con un 35% menos de probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular fatal y un 27% menos de sufrir un accidente cerebrovascular de cualquier tipo.

Realizar actividad física moderada, ayuda a incrementar el flujo de sangre al cerebro. Las personas deben realizar un tipo de ejercicio que disfruten. Si aman lo que están haciendo, tenderán a hacerlo un hábito.

Algunas recomendaciones para prevenir un ictus según la Escuela de Medicina de Harvard:

  1. Mantener la presión estable:

La presión alta es un factor que duplica e incluso puede cuadruplicar las probabilidades de tener un accidente cerebrovascular.

  1. Mantenerse en el peso ideal

Sufrir de obesidad tiene complicaciones como el alta presión y la diabetes, dos grandes desencadenantes de los accidentes cerebrovasculares (ACV).

  1. Ejercitarse más

El ejercicio ayuda a perder peso y a disminuir la presión de la sangre, y actúa como protector para reducir las probabilidades de sufrir un ACV.

  1. Beber con moderación

Estudios demuestran que si se bebe una copa por día, esto puede ayudar a disminuir la probabilidad de sufrir un ACV, sin embargo si se bebe más de esta cantidad las probabilidades aumentan de manera significativa.

  1. Tener tratamiento para la fibrilación auricular

La fibrilación auricular es un tipo de arritmia que crea coágulos en el corazón, esos coágulos pueden viajar al cerebro para producir posteriormente un ictus.

  1. Tener tratamiento para la diabetes

Tener un nivel alto de azúcar daña los vasos sanguíneos, creando un ambiente propicio para la creación de coágulos. Si la diabetes está acompañada de otros factores de riego, como la obesidad, el sobrepeso, la tensión alta o el exceso de colesterol, aumenta considerablemente el riesgo de sufrir un ACV.

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