La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, en la que el cuerpo se ataca por error. Es una enfermedad impredecible que afecta a las personas de manera diferente. Algunas personas con EM pueden tener síntomas leves

La Esclerosis Múltiple y el ejercicio

Por Denise González
La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, en la que el cuerpo se ataca por error. Es una enfermedad impredecible que afecta a las personas de manera diferente. Algunas personas con EM pueden tener síntomas leves. Otros pueden perder su capacidad de ver claramente, escribir, hablar o caminar. Esto sucede cuando la comunicación entre el cerebro y otras partes del cuerpo se interrumpe.

La mielina es un tejido que rodea y protege las fibras nerviosas. En la Esclerosis Múltiple, la mielina es destruida en muchas áreas. Esta pérdida forma un tejido cicatricial llamado esclerosis. Cuando los nervios se dañan de esta manera, ya no pueden conducir impulsos eléctricos desde y hacia el cerebro.

Hay muchas posibles causas de la Esclerosis Múltiple, algunos son los trastornos autoinmunes, virus, factores ambientales, factores genéticos, entre otros. Según la Universidad de Utah en su sector de Salud, los síntomas de la Esclerosis Múltiple se agrupan en primarios, secundarios y terciarios.

El primer estudio acerca de cómo la Actividad Física ayuda a los pacientes con EM fue publicado en 1996 por Investigadores de la Universidad de Utah.

Los síntomas primarios están directamente ligados a la perdida de mielina, y pueden ser debilidad, entumecimiento, temblores, pérdida de visión, dolor general, parálisis, pérdida del equilibrio, problemas de la vejiga y el intestino.

Los síntomas secundarios son complicaciones que resultan de los síntomas primarios, por ejemplo, la parálisis puede conducir a tener ulceras por presión. Los problemas de la vejiga pueden causar infecciones del tracto urinario. La inactividad puede resultar en debilidad, malos desequilibrios musculares de la postura, disminución de la densidad ósea y problemas respiratorios. El hecho de ser menos móvil debido a la debilidad y a la dificultad para tragar puede conducir a un mayor riesgo de neumonía.

Los síntomas terciarios son los relacionados con la vida social, el trabajo, y los problemas psicológicos.

Una persona que se vuelve incapaz de caminar o conducir, puede perder su modo de sustento. La tensión de lidiar con una enfermedad neurológica crónica puede interrumpir las relaciones personales. Y la depresión se observa a menudo entre las personas que padecen Esclerosis Múltiple.

Actualmente no hay cura, pero se pueden realizar diferentes actividades para cambiar el curso de la enfermedad. El primer estudio acerca de cómo la Actividad Física ayuda a los pacientes con EM fue publicado en 1996 por Investigadores de la Universidad de Utah. Los beneficios para aquellos pacientes que participaron en este programa de ejercicio aeróbico, fue una mejor salud cardiovascular, mayor fuerza, mejor función de la vejiga y el intestino, menos fatiga y depresión, una actitud más positiva y una mayor participación en las actividades sociales.

Según la Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple en Estados Unidos, el ejercicio no tiene que ser un ejercicio cardiovascular riguroso para proporcionar beneficios. La actividad física en general es beneficiosa y puede incluir actividades que pueden realizarse en la comodidad del hogar o en la comunidad. Entre las actividades que recomiendan, están las actividades de relajación como yoga y taichí, y las actividades en agua.

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