Según un estudio publicado por The Lancet en, la inactividad física le costó a la economía mundial más de $67.5 billones de doláres a través de los gastos de salud y pérdidas de productividad 

¿Cuánto cuesta la inactividad física?

Por Denise González

Según un estudio publicado por The Lancet, la inactividad física le costó a la economía mundial más de $67.5 billones de doláres a través de los gastos de salud y pérdidas de productividad (esto es equivalente al PIB total de Costa Rica).

Este estudio proporciona la primera estimación global de la carga económica que produce la inactividad física. El estudio se realizó con una base de datos conformada por 142 países, que representan el 93.2% de la población mundial. Este estudio analizó los datos del 2013 y la cifra final se estimó de manera conservadora, teniendo la probabilidad de aumentar de manera exponencial de analizarse más profundamente. Este estudio analizó la inactividad física en cinco principales enfermedades no transmisibles (las cuales están comprobadas científicamente que pueden evitarse al realizar alguna actividad) y la mortalidad por todas las causas.

La estimación de costos de las Enfermedades No Transmisibles principales fue de $53.8 billones. $5 billones se gastaron en enfermedades coronarias, $6 billones en accidentes cerebrovasculares, $37,6 billones en diabetes tipo 2, $2 billones en cáncer de mama y $2,5 billones en cáncer de colon.

La inactividad física fue responsable del gasto de $1,2 billones en África, $4,2 billones en América Latina y el Caribe, $29 billones en América del Norte, $3 billones en la región Mediterránea Oriental, $15,6 billones en Europa, de los cuales $2.3 billones pertenecen a España. $1,8 billones en el sudeste asiático y $12.7 billones en la región del Pacífico occidental.

Los costos en su mayoría, fueron pagados por los gobiernos o instituciones, pero casi $10 billones fueron pagados directamente del bolsillo de las personas.

Según un reportaje del The New York Times, en un nuevo estudio, los investigadores se propusieron cuantificar el valor del ejercicio por persona.

Para hacerlo, recurrieron a una base de datos para investigar lo que se gastaban en atención médica. Mediante una encuesta se preguntó a un grupo representativo de estadounidenses acerca de lo que gastaron en atención médica. La encuesta incluía preguntas detalladas sobre la cobertura de seguros, los costos de recetas médicas, las visitas al médico, las hospitalizaciones, los dispositivos médicos, otros gastos que hayan pagado directamente del bolsillo, los reembolsos, etc. Otra parte de la encuesta también incluía cuestiones relacionadas con el estilo de vida, como los ingresos de la persona, el nivel educativo. Si fumaba, si realizaba actividad física, la frecuencia y si era moderada o vigorosa.

Para el estudio los investigadores dividieron a la gente en dos grupos: aquellos que cumplieron o no con las recomendaciones de ejercicio, de realizar 30 minutos de actividad física moderada, cinco veces por semana. Luego analizaron cuánto había gastado cada persona en atención médica y si la actividad física había cambiado ese desembolso.

El resultado fue un rotundo sí. En promedio, alguien que cumplió con las recomendaciones de ejercicio pagó $2,500 menos en gastos anuales de atención médica relacionados con enfermedades del corazón, que alguien que no realizó actividad física 30 minutos, cinco veces por semana.

Los costos disminuyeron para los que se ejercitaban, incluso si se les había dado un diagnóstico de enfermedad cardíaca o si tenían múltiples factores de riesgo como, presión arterial alta o perfiles de colesterol. Si cumplían con las pautas de ejercicio, generalmente gastaban significativamente menos en atención médica anual, que una persona con enfermedad cardíaca o múltiples factores de riesgo, y que NO se ejercitaba.

La inactividad física es una pandemia global que causa no solo morbilidad y mortalidad, sino también una importante carga económica en todo el mundo. Los países de bajos y medianos ingresos comparten la mayor carga de morbilidad por inactividad física, y una proporción mucho menor de economía.

Ser físicamente activo, es bueno para tu bolsillo.

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