En la década de los 50, se tenía la idea de que existe una relación positiva entre un estilo de vida activo a una edad avanzada, y la satisfacción personal con la vida. Este punto de vista se llamó teoría de la actividad.

¿Cómo nace el envejecimiento activo en nuestra sociedad?

Por Denise González

En la década de los 50, se tenía la idea de que existía una relación positiva entre un estilo de vida activo a una edad avanzada, y la satisfacción personal con la vida. Este punto de vista se llamó teoría de la actividad.

La sociogerontología y la sociedad en años pasados, destacaban las limitaciones de las personas mayores. Desde esta perspectiva, el aprendizaje, el trabajo y el descanso se describieron como tres etapas estrictamente sucesivas a lo largo de la vida, y fueron conocidas como tripartición de la vida. La tercera etapa, se idealizó como de dependencia, declive y pérdida. Esta representación negativa de los adultos mayores encajó para autorizar la salida temprana de la fuerza de trabajo, que fue evidente entre los hombres mayores en los países desarrollados durante el período de posguerra. Por ejemplo, en las décadas de 1970 y 1980, las políticas públicas en muchos países europeos alentaron la retirada temprana del mercado laboral de las personas mayores, como respuesta al creciente desempleo en la sociedad más jovén.

Durante la década de 1990, este concepto esquemático del curso de la vida fue deshecho. Tal fase de descanso ya no era factible dentro del cambiante panorama demográfico. En este contexto, surgió el concepto de envejecimiento activo. Este término fue enraizado a la teoría de la actividad (creada en 1950). El discurso del envejecimiento activo se centró en fomentar la participación continua de los adultos mayores en la sociedad. Implicando un elemento de pensamiento competente, en lugar de enfatizar lo que los adultos mayores ya no podían hacer, el envejecimiento activo entonces se centró en el conocimiento que poseen.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptó el término envejecimiento activo a fines de la década de 1990. En sus informes principales, mencionaba que no solo era la capacidad de mantenerse físicamente activo, sino que era estar activo continuamente en asuntos sociales, económicos, culturales, espirituales y cívicos.

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